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Veuve Clicquot, la mujer que revolucionó Champagne.

Lejos de ser una historia biográfica es un homenaje a las mujeres que, como Madame Clicquot, le han demostrado al mundo que no hay límite alguno para la voluntad.


Desde su fundación, Maison Clicquot se caracterizó por romper fronteras y posicionarse en todo el mundo, con la filosofía de Monsieur Clicquot, su vino viajaría por todo el mundo anclando puntos comerciales para la grandeza de su negocio.


Cabe mencionar que esta bebida espumante es el oro líquido del vino. Y es que su reputación se queda muy alejada de sus técnicas o procedimientos; el champagne se convirtió en una bebida exclusiva de la élite por ser la primera botella que se destapaba en la coronación de un nuevo monarca en la Catedral de Reims. Por eso se asocian varias marcas con la clase política y noble de varios países, por ejemplo: Bollinger es la marca preferida de Su Majestad, La Reina Isabel; y se emplea exclusivamente para eventos familiares como las bodas de los duques. Y a su vez Louis Roederer, fue la marca favorita del régimen zarista de Rusia hasta su revolución.


Pues fue mucho antes de que estas marcas deleitaran a los altos mandos internacionales, cuando François Clicquot y su esposa Barbe-Nicole Ponsardin revolucionaran la industria.

Antes de que el champagne apareciera con marcas de renombre, los adinerados de Reims y Épernay se dedicaban a los textiles, como Nicolas Ruinart y Phillipe Clicquot. Ambos tomaban como pasatiempo el producir este vino en el sótano de sus propiedades para regalarlo a sus mejores clientes, al ver la aceptación de su bebida, decidieron cerrar su fábrica de textiles y tomar el rumbo de la vinicultura.


Para 1772 Phillipe Clicquot ya tenía su empresa establecida y empezaba a vender 4,000 o 6,000 botellas por año.


La propiedad de Nicolas Ponsardin estaba rodeada de bellos jardines, uno de los vecinos que visitaban con más regularidad la propiedad era también un comerciante de textiles, Monsieur Clicquot. Quien acostumbraba llevar a su joven hijo François para que aprendiera de las actividades de la familia; fue así que el joven Clicquot conoció a Barbe-Nicole, que para suerte de los padres representaba una unión bastante prometedora para unir fuerzas en la industria.



Barbe-Nicole, cabe mencionar era el estereotipo más elevado de la belleza francesa de la época: pelirroja, bajita de estatura, mejillas salpicadas de pecas y ojos azul profundo. Pero no todo era belleza, también estaba muy involucrada en los negocios de su padre y estaba hambrienta por entender el negocio de su familia política, el champagne. El 10 de junio de 1798, François Clicquot y Barbe-Nicole Ponsardin se unieron en matrimonio.


Asociado con su padre en la empresa vinícola, François expandió las ventas pasando de las 8,000 botellas al año en 1796 a 60,000 botellas para 1804. La empresa “Clicquot-Muiron et Fils” fue la primera en emplear, viajeros comerciales que levantaran pedidos a lo largo del mundo, siendo Louis Bohne el más prolífico de todos, convirtiéndose más tarde en el principal asesor de Madame Clicquot.


Para ese periodo, Napoleón intentaba conquistar el paso del Cáucaso hacia Rusia, forzando a François a alistarse en el ejército imperial; afortunadamente François regresó a salvo de las Guerras Napoleónicas pero contrajo una extraña fiebre para ese entonces parecida al tifus, falleciendo para 1805. Este hecho fue devastador para su padre y su esposa, quien a sus 27 años ya tenía una hija de 6 años, Clementine.


Monsieur Clicquot quebrantado por la pérdida de su hijo pensó en liquidar la empresa, pero fue su nuera quien pidió el mando de la maison.


Con los éxitos de ventas alcanzados en 1805 y las estrategias utilizadas para evadir el bloqueo mercantil a Rusia, La viuda (veuve en francés) Barbe-Nicole lanzaría en 1810 su marca Veuve Clicquot Ponsardin y fue a partir de aquí que la Dama de Champagne empezaría la verdadera innovación en sus vinos.


El método tradicional para espumosos te exige una segunda fermentación en botella, esto significa que las levaduras seguirían trabajando aún dentro de las botellas, dejando sedimentos dando como resultado un vino turbio. El champagne era famoso por su claridad como el cristal y para lograrlo durante muchos años se trasvasaba el vino a otra botella, movimiento que afectaba la calidad del vino. Madame Clicquot estudió arduamente el tema de las levaduras en la botella, al grado de perforar su escritorio e instalar las botellas para que día con día fueran giradas un cuarto de vuelta permitiendo dejar los sedimentos en el cuello de la botella y ser removidas fácilmente; creando así las mesas de “remuage”, que seguramente has visto si has visitado Finca Sala Viva by Freixenet.



Además de la nueva técnica para el clarificado, Madame Clicquot también hizo la primera mezcla para un champagne rosado con vino tinto. Ruinart lo había hecho anteriormente pero añadía licor de saúco; la técnica de Madame Clicquot sigue rigiendo hasta la actualidad.

Madame Clicquot falleció en 1866 en Reims, pero desarrolló no sólo una marca mundialmente conocida, sino estableció las bases para la comercialización y la producción del champagne hasta la fecha.


Bon Vivant!

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